GTD proyectos: La fuerza del enfoque

20 Junio 18

Seguimos repasando las cinco etapas que define David Allen en el modelo de Planificación natural de Proyectos.

En el post anterior profundizábamos en el primero de ellos, el Propósito, el “Por qué” del proyecto. En esta segunda etapa analizamos la Visión; “el qué” del proyecto, los resultados que queremos conseguir, la fuerza del enfoque.

“Todo aquello en lo que te enfocas, se expande”

Bonita frase, muy repetida, muy vista en los muros de Facebook y… muy real. La frase que viene de la corriente del pensamiento positivo tiene su demostración científica.

En mi caso, cuando supe que iba a ser padre de mellizos, sentí como una avalancha de cochecitos de bebe gemelares inundaba las calles :-), probáblemente estaban ahí, pero yo no los veía.

El sistema activador reticular es un portero de discoteca, que decide quién pasa y quien no. Si le dices que solo los pelirrojos, estará preparado para identificar todos los pelirrojos que están en la fila de espera.

De la misma manera, cuando pones en marcha un proyecto, tu cerebro se encarga de asociar ideas, de alertarte de todo lo que puede estar relacionado con él.

La visualización ha sido muy utilizada tanto en deporte como en coaching. El verte como ganador de una carrera, o  como un escritor firmando en la feria del libro, sin duda ayuda a que ese proyecto avance. La potencia de la visualización se incrementa cuando los resultados están alineados con nuestros valores, con lo que nos identificamos.

Pero ¿Cómo definimos esos resultados?

Recordamos que en GTD un proyecto es un resultado, que requiere más de una acción y que se puede completar en menos de un año. Si creemos que se puede alargar más de un año, estamos ante un “objetivo” y deberíamos definir un proyecto o resultado más concreto.

¿Cómo de concreto? Lo suficiente para que te des por satisfecho con el resultado conseguido. Aquí debemos tener en cuenta la subjetividad y la forma de ser individual

“Siempre quise ser alguien. debería haber sido más concreta”. Lily Tomlin

Ejemplos de esta subjetividad

  • Hay personas que definen un proyecto “Estudio de mercado entregado a dirección antes del 30 de Junio”, poniendo su foco en entregarlo y otros pondríamos “Felicitación recibida por el estudio de mercado realizado”, poniendo en foco en la calidad.
  • Puedes poner, “restaurante reservado para celebrar aniversario de boda” o apostar por un final más completo ;-)

Como habrás observado, en GTD redactamos el resultado como conseguido, a diferencia de las acciones asociadas que deben llevar un verbo accionable.

Quiero insistir y reforzar. En mi experiencia, una de las herramientas más potentes de GTD para mejorar y tener éxito personal y profesionalmente es redactar resultados lo más concretos posibles, si bien, dados los entornos VUCA en los que nos movemos los trabajadores del conocimiento, debemos estar abiertos a redefinir estos resultados y los recursos que les asignamos.

Preguntas que ayudan a concretar.

  • ¿Qué beneficios tendrá para mí, mi familia, mi empresa una vez finalizado?
  • ¿Cómo influirá en tu marca personal?
  • ¿Qué resultado redactaría…………. (referente personal, o de tu sector)?
  • ¿Qué palabras dirán, qué sentirán  los  beneficiarios de ese proyecto?

Si estamos ante un resultado difícil, ante un proyecto complejo de definir; te pueden ayudar preguntas como…

  • ¿Y si…?¿Qué pasaría?
  • ¿No sería perfecto, maravillosos si……..?

Una vez determinado el resultado/ proyecto, recuerda que en GTD no practicamos el “engaño mental” de diseccionar todos los pasos. Se apunta el resultado en la lista de proyectos, y se busca la siguiente acción física y observable que te ayuda a que ese resultado avance.

¿Cómo la encuentro? La buscaremos juntos en el siguiente paso “la lluvia de ideas”.

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