Actividades de la Cadena de Valor

10 Septiembre 18

Cuando ya conocemos qué es y cómo funciona una Cadena de Valor en nuestra empresa, es imprescindible dar un paso más, avanzar y saber al detalle cuáles son las actividades más eficaces con las que sacaremos el máximo provecho a esa Cadena de Valor. No hay más que ponerse manos a la obra  y comenzar.

¿Qué es la Cadena de Valor en una empresa?

Este tema ya lo tocamos en detalle en este post pero para comenzar con buen pie y en orden daremos una breve descripción y es que la Cadena de Valor en la empresa son esos eslabones imprescindibles en tu empresa (humanos, tecnológicos, recursos…) que tienen un valor indiscutible y que bien ensamblados conforman la denominada Cadena de Valor que llevará sin duda alguna a tu negocio a otro nivel con el objetivo de aumentar el valor del producto reduciendo costes.

Es, como decíamos aquí, una herramienta estratégica de análisis para tu negocio que si no la tienes identificada y no le estás sacando el máximo partido, ya es el momento y muy pronto, verás los cambios.

Las actividades de la Cadena de Valor

Dentro de la cadena, como decíamos, están los eslabones que la conforman y que hacen de ella la propia cadena “vital” para tu negocio. Y es que como siempre decimos, sin una Cadena de Valor, herramienta estratégica de análisis, todo irá por su lado y cuenta, sin criterio y sin objetivo.

La Cadena de Valor está compuesta de determinadas actividades que son las que, paso a paso, componen un trabajo conjunto, bien engranado y que funciona correctamente en cada área. Estas son las conocidas como las Actividades de la Cadena de Valor que detallamos:

¿Qué son las actividades de la Cadena de Valor?

Las actividades de la Cadena de Valor son las acciones que se ponen en marcha y ejecutan dentro de la propia cadena y que llevan a buen puerto todo proyecto en el que estemos inmersos. Sin esas actividades es imposible que la cadena avance, funcione y ejecute las tareas dispuestas y con ello, el proyecto.

El creador del término y la estrategia denominada Cadena de Valor, Michael Porter, también determinó estas actividades imprescindibles para que todo el engranaje vaya perfecto. Como todo es mejor subdividirlo para atajarlo de forma más efectiva, él dividió las actividades de la cadena de valor en tres grupos:

  • Actividades primarias:

En la cadena de valor, las actividades primarias son aquellas que están vinculadas directamente con un proceso determinado de la empresa, es decir por ejemplo: distribución, venta, fabricación o postventa del producto.

Según estableció Porter, son las siguientes:

Logística interna – Producción – Logística externa – Marketing – Servicio Postventa.

Estas actividades son las primarias porque están relacionadas con lo fundamental para que el producto se elabore y llegue a su destinatario (producción, fabricación, comercialización, entrega) de ahí que sean imprescindibles y que cuanto más valor se les añada, más éxito tendrá el producto – servicio.

Es absolutamente inviable aportar valor y mejorar un producto en su conjunto si no atendemos a todo lo relativo a la logística interna (con caos en nuestra casa, nada funcionará ni podrá salir adelante con éxito y sobre todo, ajustando los costes porque la salida de recursos será una constante para “tapar” los agujeros). Igualmente ocurrirá con la logística externa que debemos siempre cuidar mucho y conseguir que lo que vendemos llegue correctamente a su destino. Un fallo en este punto puede destrozar todo el proceso y esfuerzo. Y por supuesto, si vendes algo pero no atiendes bien el “después” (atención al cliente) habrás conseguido venderlo pero no estarás fidelizando al cliente y menos consiguiendo una notable reputación. A todo esto, súmale que si haces un gran producto pero nadie lo conoce y no le estás dando una visibilidad notable a raíz del marketing, estás perdido. Siempre pongo el ejemplo de que Coca Cola no sería lo que es si no fuese por su marketing, su publicidad que jamás vendió el producto en sí mismo sino la experiencia que te produce si lo consumes.

Son consideradas actividades primarias porque son vitales para el funcionamiento de la empresa y sin las mismas, es imposible que funcione el engranaje de la compañía correctamente. Estas actividades aportan VALOR constantemente al producto.

  • Actividades de apoyo:

  • Por otro lado, las actividades de apoyo de la cadena de valor son las que corresponden o están vinculadas a otro tipo de tareas dentro de la empresa como son infraestructura, recursos humanos, investigación – desarrollo y aprovisionamiento.

¿Y qué pasa con el resto de actividades de una empresa que no están enmarcadas en ninguno de los dos grupos? Se pueden considerar actividades secundarias y es que aunque aportan valor (siempre todas las actividades bien pensadas y ejecutadas lo aportan) no son primordiales en cuanto a la creación del producto / servicio en sí mismo sino que son “extras” a tener en cuenta pero en otro nivel de importancia.

*Si quieres que tu producto sea excepcional, es el momento de poner en marcha la denominada Cadena de Valor y aportar precisamente eso, “valor” en cada sección y departamento – área. Que todo lo que hagáis tenga un objetivo, una intención, un plan de acción y esté determinado en tareas ejecutables bajo la premisa de “aumentar el valor del producto, reduciendo costes” según asegura el principio de la Cadena de Valor.

Y tú, ¿ya has incluido en tu empresa la Cadena de Valor de Porter? ¿Te está funcionando? Recuerda siempre que cuantas más herramientas pongas a tu disposición, pero herramientas útiles, más ágil y eficaz será el trabajo. Billage te ayuda y mucho a la gestión de proyectos para que puedas siempre, visualizar qué está ocurriendo y de qué manera.

1 comentarios No hay comentarios.
Dejar un comentario

Comentario enviado correctamente y pendiente de comprobación.

No se ha podido enviar correctamente el comentario.