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Eres un líder o un jefe en tu empresa


Desde hace un tiempo, cada vez más venimos escuchando la palabra líder para designar a los directivos de empresas o incluso, de grupos. Como si de una confrontación a pecho descubierto se tratase, los conceptos de jefe y líder han entrado en batalla y todos ansiamos poder hacer ese cambio de paradigma del primero al segundo. El de líder, es un concepto que antaño no existía o que si lo hacía, no le echábamos muchas cuentas pero que ahora, no se concibe un directivo sin esta cualidad y se penaliza, y cada vez más, que se sea jefe y no líder. Pero, ¿qué diferencias hay? ¿Está realmente tan justificado que tengamos de considerar en positivo a un jefe que no es líder? Veámoslo con detenimiento. Según la RAE (Real Academia de la Lengua), jefe es aquella persona “superior o cabeza de una corporación, partido u oficio” definición que simplemente describe una posición pero que está muy alejada de incluir cualidades personales y habilidades profesionales del o la susodicho/a. Durante muchos, muchos años, esta definición ha sido perfecta porque el escenario profesional era muy distinto del actual. Escenario profesional y social en general en el que un buen jefe era aquel que mandaba, que tenía autoridad, que “ordenaba” lo que había que hacer porque además se presuponía que era el que más sabía. Quizás fuese porque los que llegaban a jefes eran los que habían podido tener la posibilidad de estudiar una carrera (que esto no significa ni mucho menos que fuese el que más conocimiento en la materia tuviese) o que había heredado el negocio familiar al tener buena posición esta última. Pero esto ha cambiado y bastante, afortunadamente. Ahora el talento está más a flor de piel que nunca, todos o casi todos tenemos acceso a una formación de calidad (ya sea universitaria o no) y se pueden desarrollar muchas capacidades que antes ni se pensaban. De ahí también el despertar de la sociedad y la inteligencia emocional que cada vez más, vamos ampliando. Por esto, precisamente por este nuevo paradigma, el concepto de Jefe como autoridad cada vez está más en deshuso e, incluso, empieza a estar mal visto. Ahora las empresas y los grupos necesitan, quieren y reclaman personas al mando que sepan llevar la situación, que escuchen al conjunto de personas que están al día a día en la tarea, que se nutran de esta rica información y que por supuesto, sepan motivar a cada integrante de su corporación para así sacar lo mejor de cada uno y que con ello, la empresa sume en cada acción. Esto es sin duda, lo que representa a un buen líder. Te ayuda a gestionar tu negocio

Diferencias entre Jefe y Líder

1.- Uno impone el otro, convence y dialoga: Es la principal diferencia y es que, como comentábamos, el jefe está habituado a imponer su criterio y su decisión mientras que el líder querrá que su equipo esté convencido de lo que se va a hacer y no hay otra forma de hacerlo que a través del diálogo, de exponer la situación y el por qué de una determinada decisión. 2.- El miedo de toda la vida contra confianza actual: El jefe de toda la vida está habituado a imponer y causar un halo de miedo en su empresa, miedo mediante el cual consigue que sus imposiciones se cumplan. Ni que decir tiene las contraindicaciones que existen en estas circunstancias: desmotivación, errores por trabajar con tensión, falta de ilusión en el trabajo, nula productividad y menos aún, iniciativa y pro actividad. Por el contrario, un líder trabaja la confianza sobre su equipo ya que así sabe que conseguirá que todo el mundo esté tranquilo para poder desarrollar sus funciones con toda la atención y dedicación. Igualmente, si un trabajador está confiado en su puesto, no tiene miedo y está confortable, trabaja en un ambiente mucho más propicio para que pueda dar nuevas ideas y formas de realizar quizás lo mismo de mejor manera y en menos tiempo porque al final, el que hace la labor minuto a minuto es esa persona y no el jefe. 3.- Relaciones tóxicas vs relaciones saludables: Un jefe que manda, impone y actúa con la política del miedo generará incontables relaciones tóxicas con su equipo. Nadie estará a gusto y esto, en el día a día, también se traslada a comentarios, agresiones verbales incluso, malas praxis… Mientras que un líder que potencia la confianza y el buen hacer, conseguirá tener relaciones saludables. No decimos que sean de “amiguismos” pero si lo suficientemente sanas como para que todos, incluida la figura de dirección, se sientan bien en su trabajo. Pasamos más de la mitad de nuestro tiempo en el trabajo y lo mejor es que para todos, sea una relación lo más cómoda posible. De ahí, saldrán las mejores ideas y los mejores resultados. 4.- Jefes a los que no se respeta o líderes que son inspiración: Lo mejor que te puede ocurrir como personal directivo es que tu grupo quiera aprender día a día donde está. En el momento que tengas una persona que está desmotivada y que considere que no aprende nada en su puesto de trabajo, no es el momento de despedirla y cambiarla por otra sino de pensar qué estás haciendo como jefe y no como líder para que ese trabajador se sienta así. Todos, en todas las facetas de nuestra vida, debemos aprender constantemente porque para eso estamos aquí. Por lo tanto, si eres un buen líder, que inspira, que enseña, que muestra… Conseguirás mover una admiración en tu grupo que hará que se esfuercen más por estar al nivel. Esto es genial para tu empresa porque entrará en la carrera de la mejora continua. Por el contrario, los jefes que imponen sus decisiones sin demostrar que hay nada sólido detrás más que su autoridad, conseguirá que todo el mundo lo acate sin dar importancia y además, con un alto nivel desconfianza. Y cuando algo se hace con esta actitud, el fracaso está asegurado. 5.- Superioridad del jefe vs igualdad del líder: Esto es muy típico de los jefes de antes, la postura de superioridad que siempre han denostado. Ellos están por encima y además, lo hacen ver y sentir a todos sus trabajadores con actitudes realmente “rancias”: privilegios únicos, prepotencia… Mientras tanto, un buen líder tiene la suficiente humildad para conocer su lugar en todas las circunstancia y también saber el verdadero valor de su equipo: trata con respeto, actúa dando ejemplo en todas las situaciones, es cercano y tiene empatía. Al final, todos somos prescindibles incluidos, los jefes.

Y tú, ¿jefe o líder?

Todo depende de la actitud que quieras mostrar en tu empresa y cómo deseas construir tu grupo. Ser un buen líder también incluye tomar decisiones aunque a veces no sean agradables, en determinadas ocasiones zanjar situaciones y asumir la ejecución de un área… No es ser solo el amigo de los empleados (que ni siquiera tienes por qué serlo) pero si conseguir un ambiente agradable en el trabajo que al final, es lo que aportará un nivel más elevado de productividad y calidad en las labores. Y si además quieres se un gran líder, lo mejor es dotar a tu empresa de las mejores herramientas. Aquellas que faciliten el día a día y optimicen el tiempo sin dejar ir ni un minuto. Con Billage esto está asegurado. Pruébalo ahora Gratis. Te ayuda a gestionar tu negocio

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