Luis Miguel Larriba

Ideas para que el banco crea en tu proyecto


Para que un banco crea en tu proyecto se requiere mucho esfuerzo y dedicación, pero hay determinados elementos o características que pueden hacer lograr que se confíe con mayor facilidad en el proyecto frente a la reticencia de financiación o de apoyo que suele existir ante una idea de negocio o un proyecto que, sobre el papel, puede parecer interesante pero que no tiene probada rentabilidad o viabilidad económica.

1) Plan de negocio completo, concreto y detallado

Disponer de un plan de negocio o empresa para la presentación de tu idea a cualquier tipo de inversor externo es un elemento conocido por todos y que resulta imprescindible para poder lograr el objetivo. Al final, si tu mismo no te has molestado en realizar el plan de empresa de tu negocio o idea emprendedora, ¿por qué confiar en que te vas a esforzar para que triunfe y la inversión que realicen se devuelva o sea rentable? Un plan de negocio tiene muchos elementos y características, que pueden conocerse sencillamente buscando por internet, pero hay dos cuestiones que, desde mi punto de vista, resultarían fundamentales para que mi confianza recayese sobre dicho proyecto. La primera de ellas es que el plan de negocio o empresa sea completo, concreto y detallado. Estas dos últimas características para algunos pueden ser opuestas, pero la realidad es que no es así. Es necesario que el plan de negocio sea concreto, personalizado, aplicado a las situaciones que se pueden dar en el negocio y que entren a la profundidad del asunto, y precisamente ahí entra en juego el detalle, deben entrar a una cuestión teniendo en cuenta todos los aspectos que la rodean. Concreto no quiere decir que no se recojan las diferentes posibilidades, sino todo lo contrario, que cada una de ellas se analice de forma individualizada.

2) Hazlo por ti mismo

La segunda de ellas, pero no por ello menos importante, es que el plan de negocio o empresa sea realizado por los propios miembros del proyecto emprendedor y por la persona o personas que se encargarán de presentarlo a las entidades financieras e inversores. Se nota mucho, cuando te presentan una idea, si la explicación de la misma la ha realizado una persona que cree en ella, que tiene pasión y un convencimiento de su éxito, o si se ha escrito sin sentir lo que se hace, sin vivirlo y, por tanto, sin tener el pleno convencimiento de que se va a dar el máximo esfuerzo y se va a poner toda la dedicación que sea necesaria en sacarla adelante. Hacer el plan de negocio por ti mismo, o dentro del equipo, no significa no contar con asesores o expertos en la materia si es necesario. Es comprensible que un grupo de ingenieros que quieren lanzar un proyecto tecnológico al mercado no conozcan los detalles de los ratios financieros o de las estrategias de marketing online para posicionar una marca. No sólo es comprensible sino que se trata de algo normal y frecuente. Ahora, desconocer no significa no interesarse por aprenderlo y entenderlo. Puede obtenerse ayuda en el plan de negocio, pero no dejar que te lo hagan y que tu participación en el mismo sea la misma que la del inversor: leerlo y opinar. Tu eres el alma de la idea y por ello tu personalidad debe quedar impregnada en el plan de negocio. Puede triunfar una idea malísima y fracasar otra muy buena sólo por el entusiasmo aplicado y la manera de transmitirla ¡no lo olvides! 

3) Equipo de trabajo de tu proyecto

Un elemento relevante y que es una buena idea para que un banco confíe en tu proyecto es implicar y presentar al equipo que trabajará y participará en el mismo. No es necesario, ni recomendable, que a la presentación del proyecto acudáis todos si sois muchos. Eso sí, es recomendable que dentro de la información que se facilite aparezca una pequeña ficha de cada uno de vosotros. En dicha información debe aparecer un pequeño resumen curricular y en qué aspectos o fases van a participar, indicando también su nivel de implicación. No es lo mismo que una persona vaya a dedicarse completamente, en cuerpo y alma y sin ninguna otra ocupación al proyecto, mientras que otra sólo le va a dedicar las vacaciones que tenga en su trabajo por cuenta ajena. Dentro del equipo de trabajo, es relevante también la composición del mismo. Es evidente que hay un núcleo duro del equipo que sin duda tiene que estar relacionado con la temática del negocio: si es informático, por ejemplo, ingenieros o programadores informáticos o si es un restaurante, un cocinero o cocinera. Ahora bien, hay otros elementos que se pueden subcontratar pero que deben tenerse en cuenta también en la composición del equipo. Aún y cuando sean personas externas que no sólo colaboran en ese proyecto, pueden y deben recogerse en el equipo de trabajo e indicar qué te ha llevado a que sean ellos y no otros los que entren a formar parte del mismo: quien se encargue del marketing, de los aspectos contables-fiscales, un abogado, un relaciones públicas, etc.

4) Aprovecha las inquietudes de tu proyecto

Cuando acudas a un banco, le presentes el proyecto y, desafortunadamente, te lo rechacen. ¡Aprovéchalo! Todos sabemos que no es una buena noticia, pero tiene cosas positivas que debes aprovechar y sacarles partido: ¿por qué lo han rechazado? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Qué podemos mejorar? ¿nos ha faltado algo? ¿Qué aspectos no han entendido bien y ha habido que explicarlos de nuevo? Todo esto nos ayudará a que en la próxima puerta que llamemos tengamos mucha más suerte y eliminemos obstáculos de conseguir el objetivo final: convencer a la entidad financiera.

5) No te cierres a bancos tradicionales

En muchas ocasiones creemos que si los dos grandes bancos rechazan nuestro proyecto ya no tenemos más opciones y hemos fracasado, y esto no es así. Existen decenas de entidades financieras, pero es que además existen business angels, plataformas de crowfunding, financiación alternativa. Si nos cierran una puerta, no debemos rendirnos. Si lo hacemos es que ni nosotros mismos creíamos en el proyecto y por tanto, hasta puede ser positivo que hayan rechazado el proyecto. Si de verdad estamos convencidos de él, intentémoslo en otro sitio ¡siempre hay más opciones!  

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