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Amortización


Existen dos tipos de amortización: contable y financiera. La amortización contable representa la toma en consideración (a nivel de contabilidad) de la pérdida de valor sufrida por determinados activos de la empresa a medida que pasa el tiempo. La pérdida de valor puede ser achacable al desgaste por uso (en caso de herramientas),  a su obsolescencia (si se trata de aparatos tecnológicos, etc). La amortización financiera hace referencia al retorno de una cantidad de dinero, generalmente mediante pagos periódicos. Tal sería el caso de las hipotecas que se conceden para la compra de una vivienda o para iniciar un negocio: se concede un dinero inicial, que debe irse devolviendo en unos plazos y cantidades establecidos.