Lara Olmo

Cinco virtudes del emprendedor


Todo emprendedor que se precie tiene estas cinco virtudes, sin las cuales el éxito de su proyecto o startup se antojaría mucho más complicado. Seguramente se lo hayas oído a alguien en alguna ocasión, pero los emprendedores parecen hechos de otra pasta. Lo cierto es que cuentan con fortalezas y virtudes dignas de admiración. Nadie mejor que ello sabe por las dificultades a las que hay que enfrentarse desde el minuto uno en que se deciden a arrancar su proyecto, y los retos que siempre plantea la creación y puesta en marcha de una empresa. A veces estas virtudes son innatas y otras se adquieren con la experiencia. Sea como fuere, si tienes en mente una idea y estás pensando en materializarla, te convendrá conocer cuáles son esas cualidades para que lo logres con éxito. Así, aunque te espere un camino difícil, si cuentas con estas cinco virtudes del emprendedor, llevarás mucho camino andado. Billage es el programa de gestión para autónomos

Valentía

La primera de estas cinco virtudes es casi obligada. El escenario que se abre ante los ojos del emprendedor cuando se propone crear su empresa está lleno de incertidumbre, dudas y riesgo. Y hay que tener valor para afrontarlo. Sin valentía muchas de las grandes empresas que conocemos hoy no existirían: Mark Zuckerberg no habría creado Facebook ni Travis Kalanick, Uber. Los emprendedores son verdaderos súper-héroes. Saltan al vacío, con todo lo que ello supone, y salen de su zona de confort para arrancar la gratificante tarea de comenzar un sueño propio. Aunque esta valentía no significa que puedan con todos los obstáculos y no necesiten ayuda; al contrario, son valientes para pedirla cuando se percatan de que su idea o sus objetivos no van por donde ellos habían previsto o cuando les surgen dudas.

Positivismo

El pensamiento positivo es ese que sale a la luz cuando todo alrededor parece truncarse y el objetivo que perseguimos alejarse. Es el que permite ver oportunidades y soluciones en medio de una crisis. Una virtud que no todo el mundo tiene pero que resulta necesaria para cualquier emprendedor. Porque tiene que sacarla a relucir con cada obstáculo que se va encontrando a lo largo del camino de lanzar su empresa y gestionarla. Inversiones rechazadas, proyectos que se truncan, clientes que no llegan… la lista es infinita. Cualquier gran empresa que conozcamos hoy atravesó su particular bache, y ahí hubo un emprendedor que no tiró la toalla y confió en su proyecto. No importa las veces que caigas, mientras vuelvas a levantarte. 

Persistencia

Esta virtud está muy ligada con la anterior. Si algo ayuda al emprendedor a superar los baches y no decaer es precisamente la persistencia, el confiar en su proyecto y en su idea por muy cuesta arriba que se pongan las cosas y por muchas negativas y descalificaciones que reciba. Llamar a todas las puertas que sean necesarias a pesar de que siempre se cierren. También supone dedicarle todo el esfuerzo y los recursos que estén en su mano para intentar que sea un éxito. Los emprendedores de éxito son persistentes porque no pierden de vista el objetivo que persiguen, tienen fé en él y no se dispersan.

Resiliencia 

El emprendedor debe ser persistente pero no obcecarse. Esto significa que en ocasiones las circunstancias le obligarán a redefinir el rumbo de su viaje y a cambiar el plan de acción que en su día diseñó. Por ejemplo, son muchos los casos de empresas que nacen con un objetivo que luego tienen que cambiar, porque el propio mercado o la clientela demanda de ellas otra cosa diferente. Esto es positivo, porque reconocen posibles errores y son capaces de rectificar. Esa capacidad de adaptarse a los cambios y de convertir lo que parecía un reto en una oportunidad y un aprendizaje es la resiliencia, una virtud de enorme valor para cualquier emprendedor.

Inteligencia emocional

La resiliencia que comentábamos antes es un hábito de quienes tienen alta inteligencia emocional, muy útil en el ámbito emprendedor pero también en la vida diaria. Ésta es posible cuando el individuo adquiere un nivel elevado de autoconocimiento, sabiendo reconocer sus fortalezas pero también sus debilidades. No significa buscar la perfección, sino en intentar cada día ser un poco mejores. Los emprendedores con alta inteligencia emocional no se obsesionan con sus metas ni con hacer las cosas tal y como las habían planificado. Asumen que pueden llegar imprevistos y tratan de actuar en consecuencia. Por eso no les asusta los cambios y están dispuestos a reinventarse. Como ves, la inteligencia emocional es una virtud muy completa, que abarcaría aspectos de otras que hemos mencionado. Pero es que si un emprendedor tiene un alto coeficiente emocional, lleva una mochila llena de recursos para afrontar la aventura que es lanzar un proyecto. ¿Se te ocurre alguna otra virtud de los emprendedores que debiera estar en esta lista? A nosotros sin duda, una más: la capacidad para saber delegar y tomar ayuda y lo más útil para un emprendedor es hacerse con un CRM Online que le ayude en el día a día de la gestión de su negocio.  Billage es el programa de gestión para autónomos

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