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Aduana


Si buscamos en la Real Academia de la Lengua Española la definición de aduana, podemos encontrar cuatro acepciones:

1. f. Oficina pública, establecida generalmente en las costas y fronteras, donde se controla el movimiento de mercancías sujetas a arancel, y se cobran los derechos que estas adeudan.

2. f. Derechos percibidos por la aduana. Estas mercancías ya han pagado aduana.

3. f. Control de pasajeros, equipajes y mercancías en las fronteras y puntos de entrada al país.

4. f. Juego de azar ejecutado con ocho dados y cinco cartones.

La aduana y la fiscalidad

En el ámbito fiscal, lo que normalmente solemos entender por aduana, es el control que realizan en las fronteras de entrada o salida ya sea del territorio español o del territorio de la Comunidad Económica Europea, puesto que la transición de mercancías dentro del territorio del Espacio Económico Europeo es libre, mediante el cual realizan aleatoriamente, en ocasiones, o por imposición en otras, el control de las mercancías que entran o salen de un determinado territorio con destino a otro país.

En estas aduanas, se practican liquidaciones tributarias, ya sean de impuestos especiales como puede ser en el caso de que la mercancía que entre o salga del país esté sujeta este tipo de impuestos, como es el caso del tabaco, alcohol, determinados hidrocarburos, etc.; o directamente de un impuesto tan frecuente como el Impuesto sobre el Valor Añadido, por el cual cuando una mercancía de otro país no comunitario entra en el Espacio Económico Europeo, te han de liquidar el Impuesto sobre el Valor Añadido correspondiente a esa mercancía en la entrada de la misma al territorio de aplicación del impuesto.

Excepciones fiscales en las aduanas

En las aduanas existen determinadas excepciones para la liquidación de estos impuestos, como son, por ejemplo, cuando dicha mercancía únicamente está destinada para el propio consumo personal, y no con una finalidad comercial. Así, por ejemplo, cuando vamos o venimos de las Islas Canarias, dentro de España teniendo en cuenta que las Islas Canarias no son territorio de aplicación del Impuesto sobre el Valor Añadido, sino que tienen un impuesto sobre la tributación indirecta especial, el IGIC, impuesto general insular canario, debemos declarar las mercancías que traemos cómo viajeros o turistas, siempre y cuando excedan las limitaciones aplicables para este tipo de viajes. Si la finalidad no es comercial, y nos superamos esas limitaciones, no será necesario declararlas, y en consecuencia, no nos girarán o no nos liquidarán, los impuestos especiales correspondientes o el Impuesto sobre el Valor Añadido, como tampoco nos devolverán, o no nos deberían devolver, el impuesto que hayamos abonado por tributación indirecta en el territorio de origen, ya que si no abonas un impuesto no deberían devolverte el otro, al igual que cuando estás abonando uno, no tendrías obligación de abonar el segundo, puesto que sólo debería estar sujeta cada operación a un impuesto por tributación indirecta, y no a ambos, aunque exista este cambio de territorio.

Conocer el funcionamiento de una aduana es algo muy importante cuando en nuestra empresa, o en el comercio que llevamos a cabo, estamos acostumbrados a exportar nuestros bienes o nuestros productos fuera del territorio nacional, así como cuando lo que realizamos son importaciones para la venta o distribución de los mismos aquí, o incluso la importación de materias primas que nosotros tratamos en nuestro negocio y vendemos o utilizamos para prestar un servicio.

En el caso de que realizamos trámites de exportación con frecuencia, puede ser recomendable disponer, además de los conocimientos necesarios sobre el funcionamiento de los sistemas de exportación y de la Aduana, de un agente de aduanas que nos gestione las tramitaciones que tenemos que realizar en este organismo, y de esta manera nos evite conflictos o problemas, así como acelere los trámites que hay que realizar, de manera que la entrada y salida de productos, de bienes y en su caso de servicios, sea mucho más fluida y nos permita realizar un comercio mucho más libre y más ágil, lo que agradará a los clientes que tienen que recibir las mercancías, así como nos facilitará a nosotros sí estamos importando productos, la obtención más rápida de las mismas y en consecuencia su más sencilla y eficaz distribución.