Flaquezas de las pymes españolas en el mercado actual

29 Abril 15

Hacer un diagnóstico de las flaquezas de las pymes españolas en el mercado actual no es tarea fácil. Que no viven su mejor momento es algo que ya sabe todo el mundo, pero profundizar es algo complejo. Normalmente, solemos achacar las dificultades de las pymes a la crisis económica, como si fuera un fenómeno atmosférico contra el cual nada puede hacerse y que debe aceptarse tal como viene. Pero, si echamos un vistazo fuera de nuestras fronteras, advertimos que pequeñas y medianas empresas como las españolas, muchas de las cuales se encuentran agonizantes, en el exterior lucen músculo y plena salud. Con crisis y sin ella. Así que, algo debe haber que explique justamente este misterio: porqué les cuesta tanto progresar y prosperar a nuestras pymes, cuál es su punto débil en un entorno que, realmente, no es tan hostil como nos parece.

La verdad es que todo lo que puedo aportar al respecto es, simplemente, experiencia y observación. Y propuestas, algunas propuestas, porque evidentemente, tras muchos años de observar, analizar y tomar nota, uno se va dando cuenta de qué pie (o pies) cojean las pymes españolas y, a su vez, también me ha permitido hacerme un modesto mapa mental de qué cosas podrían mejorarse.  He trabajado toda mi vida para pymes (algo que no es difícil en un país en donde 99 de cada 100 empresas lo son). Y no tengo dudas de que, matices a parte, la mayoría responden a un patrón similar, un formato común que caracteriza el panorama de la pequeña y mediana empresa en España. Panorama que, viendo a nuestros vecinos europeos (no cabe duda que en mejor estado de salud económica y empresarial), no es, y lo digo con todo el cariño, muy halagüeño.

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· Se da poco valor al capital humano

[caption id="attachment_3066" align="aligncenter" width="600"]Pocos empleados y mucho trabajo siempre dan el mismo resultado: estrés y baja productividad Pocos empleados y mucho trabajo siempre dan el mismo resultado: estrés y baja productividad.[/caption]

En primer lugar, y lo pongo en primer lugar dentro de este post con toda conciencia, veo la falta de fe en el capital humano, en el personal que forma y nutre la pyme. Y lo pongo en primer lugar, repito, a pesar de que, para los mismos empresarios de las pymes, no sea, ni mucho menos, el principal hándicap (obviamente, si preguntásemos a los desempleados tendrían una visión diametralmente distinta). Es algo que he visto pero que también he sufrido en mis propias carnes.

De un lado, la idea que domina a muchos, la mayoría, de gerentes de pymes españolas, es que cuantos menos, mejor. Menos personal es igual a menor coste, menor hipoteca (en forma de contratos) de cara al futuro, menores complicaciones y mayor manejabilidad. Pero esta actitud de obstinación en lo pequeño, lógicamente, no puede aportar nada bueno si uno aspira a algo en la vida. Un pequeño equipo humano supone también que muchas veces su carga de trabajo sea excesiva, se resienta su bienestar como trabajadores, baje la productividad y los responsables y gerentes sufran viendo que no se cumplen los objetivos, y acaben con auténticos ataques de nervios.

Pero aún peor que esto es lo que decía: la falta de fe en el capital humano. Aunque sean pequeñas empresas, o precisamente por serlo, la estructura es tremendamente jerárquica y la dinámica habitual es, aunque sea con cordialidad y guante blanco, el ordeno y mando. Se valora entonces al personal como piezas de un engranaje que deben cumplir su función lo más rápido, más eficiente y más económicamente posible, igualando los humanos a las máquinas, sin tener en cuenta que somos seres pensantes, más o menos creativos, y que podemos aportar mucho más que un simple esfuerzo mecánico. ¡Cuántas veces habré tenido una propuesta en mente para la mejora de la productividad en la empresa en la que he trabajado y ni se me ha dado un foro donde plantearla!

Sólo una vez me he encontrado, en toda mi vida profesional, con un jefe que me invitaba a acompañarle a la calle a fumarse un cigarrito a media mañana y que me preguntaba cómo veía la empresa, qué puntos mejoraría, etcétera. Sinceramente, por aquél entonces yo era un pipiolo que poco podía decirle, así que valoraba (y valoro ahora mucho más), cuánto me tenía en cuenta (a mí y al resto de mis compañeros por entonces, claro está). Esta empresa hoy día ha crecido enormemente, y no tengo dudas que el talante de su líder ha sido fundamental en todo este ascenso. Al respecto, debo confesaros que tengo una frase del desaparecido Steve Jobbs como frase de cabecera, especialmente cuando alguien me pregunta acerca de estos temas que andamos tratando aquí. La frase reza algo así: “No contratamos a gente inteligente para decirles lo que tienen que hacer”. Touché.

Creo que todo se resume en que las pymes deberían apostar por la contratación, no por la cantidad simple, sino por dar un salto de calidad. Y la confianza. Un mayor equipo humano aportará mayor capacidad de trabajo y maniobra en todas las situaciones, y que éste equipo humano trabaje precisamente como un auténtico equipo será sinónimo de buenas sinergias, buenas aportaciones, creatividad y, a la postre, mayor crecimiento y éxito. A fin de cuentas, toda pyme debe buscar el crecimiento, es algo natural, es algo lógico, y es algo inherentemente humano. Querer seguir siendo pequeño y estancado, se mire como se mire, es, francamente, una visión miserable, dicho con todo el respeto. Todos los gerentes, directivos, presidentes…, deberían valorar su capital humano por encima de todo, el potencial que supone. De hacerlo, todos trabajaríamos más a gusto y, al ver cómo trabajan, por ejemplo, en grandes empresas como Google, no creeríamos que estamos viendo una película de ciencia ficción.

· No se realizan auténticas estrategias de i+D+I

[caption id="attachment_3068" align="aligncenter" width="600"]Debemos cambiar la tendencia de este país para que chistes tan ingeniosos como éste de Forges no tengan más vigencia. Debemos cambiar la tendencia de este país para que chistes tan ingeniosos como éste de Forges no tengan más vigencia.[/caption]

Esto va asociado con un mal endémico de la sociedad de este país: la convicción de que se puede medrar sin auténticas estrategias de i+D+I, incluyendo también la creatividad y las nuevas tecnologías. Como creativo que soy, me he pasado la mitad de mi vida profesional (es  decir, siempre que no he trabajado en agencias de comunicación) en pymes donde no se valoraba para nada mi trabajo. Era algo que, para los gerentes de estas empresas, quizá debía hacerse, pero que poco iba a aportarles, especialmente en un sentido de productividad y ganancias. Es más, he tenido que oírme incluso cosas como “lo hacemos porque es lo que hace la competencia” o “no queda otra” (perdónalos, Padre, porque no saben lo que se hacen). Y no lo digo a modo de queja, sino de ejemplo gráfico de todo esto: incluso un creativo como yo (diseñador, comunicador, redactor, llamadle como queráis) es poco valorado por su trabajo, por su creatividad, a pesar de que le estén pagando por ello. ¡Imaginaos cómo se valorará la creatividad de un administrativo! (por poner un simple ejemplo y que nadie se ofenda).  Debe apostarse, del mismo modo, por herramientas de i+D+I tales como software de gestión pyme, crm, el pyme marketing… herramientas que la tecnología pone a nuestro alcance y que demasiados dirigentes de pymes se obstinan en ignorar.

La negación endémica de la importancia del i+D+I en la empresa española se suma al punto anterior, al poco capital humano de nuestras pymes. Siempre me he preguntado, al respecto, cómo va a haber espacio cronológico, físico y económico para unas estrategias de futuro cuando las direcciones de estos negocios sólo piensan en el más inmediato presente. ¡Imposible!

Pero, como decía al principio, sólo falta fijarse en los grandes puntales empresariales europeos para darse cuenta que hay otro modelo, un modelo de confianza e inversión en la investigación, el desarrollo, en hacer cosas nuevas, en hacer las viejas cosas de un modo diferente, de un modo mejor. Con más eficiencia e innovación. Siempre acabo en el mismo punto: veo que nos falta una mentalidad grande para que nuestras pymes, aunque puedan llamarse pequeñas y medianas empresas, sigan adelante, crezcan y evolucionen, fortaleciendo el tejido económico del país. Nos queda mucho. Todos los que están al frente de las pymes en España, pero incluso todos los que formamos más o menos parte del circo,  deberíamos hacer este cambio de mentalidad. Vayamos a por lo grande, seamos naturalmente ambiciosos, y  dejemos atrás los pensamientos chiquitos. En países donde ya lo han hecho, por ejemplo en Alemania (donde forma parte de su ADN), se ha optado por barrer casi por completo a las micropymes. Crecer es el objetivo último.

Hasta aquí lo que yo considero las grandes tareas y retos de las pymes, visto lo visto, experimentado lo experimentado tras años de profesión.

· Apertura al mercado internacional

[caption id="attachment_3071" align="aligncenter" width="600"]No sólo en el turismo debemos esforzarnos para internacionalizar nuestro tejido empresarial No sólo en el turismo debemos esforzarnos para internacionalizar nuestro tejido empresarial.[/caption]

Hay, sin embargo, algo en lo que sí he visto cierto cambio de chip. No en todas las empresas en las que he trabajado (quizá algunas de ellas ya no estén), pero es una corriente que va sumando adeptos día a día. Estoy hablando de la idea de ampliar el área geográfica de mercado. Es decir, dejar de limitarse a un mercado pequeño, local y próximo (y aún en la UCI tras años de dura crisis), y abrirse paso al exterior donde quizá nuestros productos, por un equilibrio de factores entre calidad y costes, tengan un buen cartel. No debe olvidarse el mercado de proximidad, porque está dando también señales de revitalizarse respecto años pasados, pero del mismo modo que pido pensar en grande cuando hablamos de capital humano  y estrategias de i+D+I, en este aspecto también es necesario ir a por más en lugar de a por menos.  Creo que toda pyme debe dirigirse al mercado más próximo, porque es sensato y lógico, pero explorando también el terreno en todos los mercados. En la era digital ya no hay excusas, ni problemas de logística. La globalización lo domina todo y debemos apostar por ella.

· Financiación muy difícil

[caption id="attachment_3072" align="aligncenter" width="600"]La financiación lo es todo: sin ella, todo el sistema productivo queda atascado. La financiación lo es todo: sin ella, todo el sistema productivo queda atascado.[/caption]

Sí, no todas las pelotas de este partido están en el tejado de las pymes y sus dirigentes. Hay un último punto que todos conocemos bien: la dificultad para la financiación. Lo ponen difícil los bancos, a las empresas pero a todos en general, porque dan muy poco crédito, con muchos reparos y con intereses muy altos. Las pequeñas y medianas empresas necesitan de este flujo de dinero, porque entre una factura y su cobro pueden pasar semanas, incluso meses, y un nuevo trabajo implica una nueva inversión. ¿Cómo va a invertir la pyme en un nuevo proyecto si espera cobrar el anterior y nadie da un paso adelante para fiarle el capital que necesita para embarcarse en nuevos trabajos? Por ello, paradójicamente, si una pyme tiene muchos proyectos a realizar puede que se dé con un auténtico problema en las narices. Esto también lo he vivido muy de cerca en donde he trabajado, pero lamentablemente no se me ocurre solución. Bueno, como las meigas, haberlas haylas, pero sería lidiar con los bancos, y toda pelea con bancos es garantía de mucho esfuerzo y poco éxito.

Luego, claro, está la legislación en este país, que ingenua ella (o ingenuos los que la perfilaron como es), anima enormemente a la creación de nuevas empresas sin ofrecer ningún sustento para su supervivencia y necesario crecimiento. Como la pelea con los bancos puede ser una pelea perdida, creo que el gobierno (sin entrar en signos políticos) debería dar un paso adelante y llegar donde no llegan los bancos, favorecer el crédito y la financiación a las pymes, para que el flujo de dinero sea constante y no afecte la productividad. Incluso a nivel social, deberíamos concienciarnos que el camino es otro, que si queremos fortalecer las pymes debemos cambiar algunas viejas dinámicas, potenciar nuevos caminos que se están empezando a abrir, y pedir a las administraciones que pongan de su parte también para sacar adelante el tejido empresarial de un país que, siendo como es casi 100% pyme, las cuida tan poco.

En fin, todo este análisis es el mío, tras lo que he podido observar, experimentar y conocer. No digo que sea la verdad última, pero, humildemente, creo que no voy desencaminado en el diagnóstico. Pero me gustaría saber vuestra opinión ¿Creéis que estoy en lo cierto? ¿Acaso me paso de dramático? ¿Alguna idea o propuesta para mejorar el panorama pyme nacional? De antemano, gracias por vuestra lectura y vuestra participación.

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