María Alcaraz
María Alcaraz

Despido procedente vs despido improcedente


Determinar si es despido procedente o improcedente es una de las elecciones más complicadas a las que un empresario debe hacer frente a la hora de dar por finalizada la vinculación profesional con un miembro de su equipo. Según la casuística de cada situación particular, nos acogeremos a una de las dos opciones. Algo que no podremos hacer con seguridad si no conocemos con detalle qué es, cómo afecta y qué abarca un despido procedente y uno improcedente.

Despido procedente: definición

Antes de avanzar es imprescindible que conozcamos tal cual la definición de los despidos existentes en España. Comencemos por despido procedente.

Despido procedente es aquel en el que el empresario decide extinguir la relación profesional con un miembro del equipo de forma unilateral y cumpliendo con las causas y requisitos legales para realizar tal despido.

Un despido procedente es aquel que se realiza con “motivos” para despedir a esa persona. Es decir, “procede” dar por finalizada la relación profesional al menos a criterio del empresario o persona que ejecuta el despido. Esos criterios, para que además el despido no se pueda alegar nada contra él, estarán consensuados legalmente y acorde con lo establecido en el marco legal.

*Se considera unilateral cuando es decisión exclusiva de una de las partes. En el caso de los despidos, esta viene de la parte contratante.

Despido improcedente: definición

En contrapunto del despido anterior (el procedente), debemos analizar y conocer la definición del despido improcedente.

Este es el despido que el empresario realiza de forma unilateral hacia un miembro de su equipo pero sin motivos legales para el efecto.

Es decir, un empresario o parte contratante puede realizar un despido si así lo considera oportuno por sus razones propias pero no significa que este sea legal o esté amparado por la ley. Por lo tanto, si los motivos son exclusivos de la parte contratante y no corresponden a una actitud mala o incorrecta por parte del trabajador se considerará un despido improcedente.

Cómo ejecutar despido procedente – improcedente

Lo habitual es que un empleador despida a su empleado con despido procedente, acate las consecuencias económicas de este y el empleado, al no estar de acuerdo, lo impugne legalmente alegando que dicho despido es improcedente.

Un despido procedente tiene muchas más ventajas para el empleador que para el empleado. Con un procedente se está poniendo la responsabilidad del despido en el empleado y este percibirá en concepto de indemnización lo estipulado por la ley para tales efectos.

En el caso del despido improcedente (que se suele acometer en trámites legales, pocas y raras veces es el propio empleador quien lo estipula de base), las consecuencias económicas para el empleador son mucho mayores. El beneficiado en este caso será el empleado que si bien pierde su puesto de trabajo, será indemnizado por la situación vivida.

Consecuencias económicas

Indemnización del despido procedente

Cuando un empleado es despedido mediante despido procedente, para que reciba indemnización este deberá ser un despido procedente objetivo o colectivo (objetivo es el que está sujeto por causas económicas, tecnológicas… totalmente justificadas). Ya sea uno u otro y esté dentro de la catalogación de despido procedente, el empleado percibirá:

La cuantía correspondiente a 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades.

¿Qué significa? Que el empleado va a percibir lo que cobraría por día con un máximo de 20 días de cada año que haya trabajado en la empresa.

Es decir, si se ha estado trabajando en la compañía durante 10 años, este cobrará el importe correspondiente de 20 días x 10 años. La cuantía de cada día trabajado se puede extraer del contrato laboral que se firmó en su día y en el cual se estipula lo que se cobra por mes – día.

Además de dicha indemnización, el empleado percibirá el finiquito correspondiente: los días trabajados del mes en curso, las vacaciones no disfrutadas, la parte proporcional de la paga extraordinaria que aún no se haya recibido, horas extraordinarias y otros conceptos acordados de pago habitual.

Indemnización del despido improcedente

Por el contrario, en el caso en el que el despido no sea procedente y se califique como improcedente (ya sea por el propio empleador que así lo considere o mediante alegaciones legales), lo que cambia es la indemnización que va a percibir el empleado.

Estos beneficios económicos van a ser mayores en caso del despido improcedente porque se considera que este, el empleado, no ha hecho nada de forma incorrecta como para que se ejecute dicha decisión unilateral.

En este caso, el montante a percibir será lo correspondiente a 33 días de salario por año trabajado en la empresa hasta un máximo de 24 mensualidades.

Como vemos, la diferencia es notable ya que no solo son 13 días más lo que se contemplan por año que se ha dedicado a la empresa sino que además el máximo de meses a percibir asciende al doble.

Las diferencias en la indemnizaciones

Porque un despido procedente se da porque el empleado ha realizado mal su tarea de forma continuada y sin interés, porque ha incurrido en diferentes faltas leves o una muy grave… Es decir, es totalmente la responsabilidad del empleado y lo podía haber evitado.

Pero en el caso de los despidos improcedentes, estos pueden ser por causas totalmente fuera de lugar para lo legal y lo personal pero el empleador aún así prefiere no tener a esta persona en su empresa. Es posible que el empleado haya desarrollado sus funciones de forma correcta y sufra un despido. ¿Qué iba a hacer entonces? Para salvaguardar la buena praxis profesional de los empleados y que un empleador no pueda despedir sin más a cualquiera, se gravan los despidos improcedentes y “cuestan más” económicamente al empleador.

El desempleo en los despidos

Otro de los puntos a tener muy en cuenta es la situación en la que se encontrará el empleado una vez se haya extinguido la relación profesional. ¿Qué ocurre después? Todos estarán en ese mismo momento en situación legal de desempleo y podrán optar a puestos laborales ofertados por la bosa de empleo pública.

Otra cosa es la paga a percibir por desempleo o como se conoce de forma común: cobrar el paro.

Tanto un despido procedente como improcedente tienen derecho a paro, es decir a cobrar una paga mensual (según lo acumulado por la persona, lo cotizado, etc). Sea como sea, la cantidad económica – cuantía a percibir como el periodo de tiempo que se recibirá, no dependerá del tipo de despido. Despido procedente e improcedente están sujetos a paro – paga por desempleo.

*Cuando es una baja voluntaria por parte del empleado es cuando no se tiene derecho a paro.

Ahora que ya conocemos las consecuencias económicas para los despidos, es importante tener en cuenta qué despido vamos a ejecutar con nuestro equipo antes de ponernos a ello.

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