Luis Miguel Larriba
Luis Miguel Larriba

¿Cuándo prescriben las deudas?


¿Miramos las deudas que ya han caducado? Tener deudas a tu favor en un negocio, a día de hoy, es algo habitual, pero ello no significa que nos olvidemos de ellas, sino que debemos saber gestionarlas y controlar que no prescriban. Parte de nuestra labor, como empresarios, o de la persona que hayamos designado para ello, es estar pendiente de las deudas, clasificarlas y gestionarlas conforme a criterios como procedencia, relevancia de la misma para nuestras finanzas, cuantías, posibilidades de éxito si la reclamamos judicialmente, etc. No es lo mismo una deuda por la cual disponemos de un pagaré, que es título ejecutivo, que una deuda de un cliente que no paga alegando que el producto estaba defectuoso, por ejemplo.

¿Cuándo prescriben las deudas?

La prescripción de las deudas varía en función de la naturaleza de la misma.  Billage te ayuda a llevar la contabilidad al día

Los plazos de prescripción de las deudas son los siguientes:

20 años: Deudas Hipotecarias 15 años: Deudas de tarjetas de crédito Deudas de operaciones mercantiles 5 años: Alquileres Pensiones alimenticias 4 años: Deudas tributarias Deudas a la Seguridad Social 3 años: Deudas con profesionales (abogados, jueces, notarios, maestros, etc.) Deudas con los comerciantes por parte de los consumidores Deudas de pagarés 1 año: Deudas por responsabilidad extracontractual Deudas laborales 6 meses: Deudas mediante cheques

¿Podemos interrumpir estos plazos de prescripción de algún modo?

Interrumpir estos plazos de prescripción para evitar perder cualquier posibilidad de reclamar la deuda es una de las acciones más inteligentes que podemos emprender de cara a evitar perder definitivamente dichos importes. Para interrumpir el plazo, y que con ello el mismo se reinicie desde cero, deberemos intentar alcanzar con el deudor un acuerdo extrajudicial para el abono de la deuda. El modo más frecuente y útil de intentar este intento de resolución extrajudicial es remitir un burofax al deudor indicándole que nos debe dichas cantidades y solicitándole que las abone, ya que en caso contrario deberá procederse judicialmente contra él. A este respecto, he de hacer dos comentarios: El primero es que decir que si no se paga se tomarán las acciones legales o judiciales oportunas no siempre significa que se vaya a hacer, habrá veces que por la cuantía de la misma o no tenerla correctamente documentada no nos interesará hacerlo. El segundo comentario, y sin que se trate de un intento de corporativismo a favor de la profesión de abogado, es recomendable contar con el apoyo de un profesional del derecho para determinadas reclamaciones, máxime si la cuantía es relevante y teniendo en cuenta que lo que digamos en el burofax puede llegar incluso a perjudicarnos posteriormente si no lo pensamos bien. No será la primera vez que se manda un burofax haciendo una reclamación de una deuda e indicando: » Te debo 3, tu a mi 5, págame 2″. Si los 5 que el deudor nos debe no pueden justificarse, habremos reconocido la deuda de nuestros 3 sin poder acreditar  de 5 de la otra parte. ¡Hay que tener mucho cuidado con qué y cómo lo decimos!

¿Sueles reclamar las deudas que tienen tus clientes contigo?

¿Alguna vez se te ha pasado el plazo para reclamarlas?

¿Consideras que las mismas deberían ser imprescriptibles?

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